Cómo aprovechar al máximo 48 horas en una visita a Viena

DÍA 1

Mañana

 

Empiece el día con buen pie y al más puro estilo vienés con un buen café en una de las muchas cafeterías tradicionales de la ciudad. El entorno le hará sentir como si viajara en el tiempo: los camareros visten de etiqueta y las tartas le invitan a olvidar cualquier dieta que tuviera en mente al entrar. Ya sea que elija desayunar en uno de los cafés más famosos —como el [Café Central](https://www.cafecentral.wien/en/) o [Demel](https://www.demel.com/en/)— o prefiera los rincones menos conocidos y escondidos —como el [Café Jelinek](http://cafejelinek.steman.at) o el [Goldegg](http://www.cafegoldegg.at)—, asegúrese de encontrar tiempo para empezar el día sin prisas. Mézclese con la gente, trate de captar el dialecto típico de Viena y disfrute del café preferido de los lugareños: el Melange.

Almuerzo

 

Es hora de conocer de cerca a la gente de Viena, y uno de los mejores lugares para hacerlo es el Naschmarkt (abierto de lunes a sábado). Los sábados se organiza allí un gran rastro (mercado de pulgas) donde los lugareños venden antigüedades u objetos vintage, a menudo con una sonrisa y una historia que contar. Pasar un rato rebuscando entre los puestos le dará una idea fantástica de la vida de los habitantes de Viena. No deje de pasear por el mercado permanente, repleto de cafeterías y restaurantes modernos, y puestos que venden todo tipo de delicias, desde productos frescos hasta repostería y otras especialidades turcas, orientales, italianas y austriacas.

Tarde

Aunque no la busque, ¡descubrirá que Viena rebosa arte! Tanto si le interesan los pintores clásicos del Renacimiento como la era moderna del Art Nouveau, sin duda encontrará algo que emocione a su vista y a su corazón en esta ciudad de gran riqueza cultural.

El Museo Albertina alberga obras de algunos de los mejores artistas de todos los tiempos, con colecciones permanentes que incluyen a genios como Alberto Durero, Monet y Picasso, por nombrar solo algunos. Otra galería fantástica para los amantes del arte contemporáneo es el Museo Leopold, en el Museumsquartier; esta galería alberga una vasta colección de las celebridades del arte vienés, como Gustav Klimt y Egon Schiele. En el Museumsquartier también encontrará el Mumok, que ofrece exposiciones itinerantes de arte contemporáneo durante todo el año.

 

Los museos del llamado «MQ» no solo presentan las mejores exposiciones de la ciudad, sino que también cuentan con cafeterías únicas en todo el complejo (que antiguamente eran las caballerizas imperiales).

Noche

 

Si está en Viena y su tiempo es limitado, quizá quiera intentar disfrutar de algo de música clásica o de una noche en la Ópera. El mejor lugar para hacerlo es, por supuesto, la Staatsoper (Ópera Estatal). No solo es la institución musical de mayor prestigio de Austria, sino que también es conocida por presentar algunas de las mejores óperas del mundo. Con funciones casi todas las noches (excepto durante el descanso de verano), no debería tener problemas para encontrar entradas, incluso el mismo día de la representación. Si la función parece estar agotada, aún vale la pena hacer cola en el recinto la noche de la función para intentar conseguir entradas de pie (que tienen un precio muy bueno). El interior de este lugar es asombroso.

 

Si no hubo tiempo para cenar entre tanto evento cultural, haga lo que haría un lugareño: coma algo en uno de los Würstelstände (puestos de salchichas) que verá por toda la ciudad, donde podrá degustar una típica Käsekrainer (la querida salchicha rellena de queso inventada en Viena) y una cerveza de lata mientras charla con el dueño del puesto sobre las últimas noticias de la calle.

 

Más entrada la noche, puede descubrir algunas de las famosas coctelerías de Viena, ya sean clásicas de estilo americano como [Roberto’s](http://www.robertosbar.com), o más convencionales como [Krypt](http://www.krypt.bar) o [Botanical Garden](http://www.botanicalgarden.at/de/home). Si no le importa mezclarse con un público fumador, también puede visitar el [Loos Bar](https://www.loosbar.at) en el distrito 1: una coctelería diminuta pero legendaria diseñada en 1908 por el arquitecto estrella de Viena, Adolf Loos.

DÍA 2

Mañana

 

A los vieneses les encanta el brunch prolongado y muchísimos lugares de la ciudad ofrecen fantásticos desayunos durante todo el día o generosos bufés libres. El truco aquí es asegurarse de reservar con antelación, especialmente el fin de semana. Algunos de los mejores lugares para disfrutar de un desayuno largo son [Motto am Fluss](https://www.mottoamfluss.at/en/welcome/), [Café Telegraph](https://www.facebook.com/CafeTelegraph.at/) o el [Restaurant Mill](http://www.mill32.at).

Almuerzo

Ha llegado el momento de salir del centro de la ciudad y dirigirse a las colinas vinícolas. Tras una larga caminata por senderos muy bien señalizados, busque esos acogedores y auténticos Heuriger: tabernas tradicionales especializadas en vino y aperitivos gourmet de producción local. La mejor zona para descubrir la cultura de los Heuriger es el distrito 19, en el área llamada Grinzing, que también invita a dar bonitos paseos por los viñedos cuando el tiempo lo permite.

 

La mayoría de las tabernas que se encuentran aquí son negocios familiares donde los propietarios suelen ser quienes sirven, sintiéndose muy orgullosos de los productos que ofrecen. Todo el vino de un Heuriger es producido por las mismas personas que le sirven la comida y la bebida.

Tarde/Noche

Viena está llena de arquitectura magnífica y parques preciosos, palacios impresionantes y jardines cuidados al detalle. La mejor forma de explorar los edificios emblemáticos y los espacios verdes de la ciudad es en bicicleta. La ciudad cuenta con un sinfín de carriles bici, muchos de los cuales pasan por los lugares más pintorescos del centro. Alquile una bicicleta y descubra Viena al anochecer recorriendo el Ring. Comience su paseo en el Hofburg, pase por el Parlamento, el Ayuntamiento, la Universidad y diríjase después hacia el canal del Danubio, antes de volver al Ring, pasando por el Stadtpark

 

Por último, pero no menos importante
Si tanto turismo le ha abierto el apetito, no se vaya de Viena sin haber probado el famoso Schnitzel. Aunque el típico Schnitzel vienés es de ternera, muchos prefieren la variante de cerdo, disponible en todos los restaurantes que sirven especialidades austriacas.

 

Aunque hay muchos restaurantes que presumen de preparar el mejor Schnitzel, la buena noticia es que es bastante difícil equivocarse con este favorito de carne con su empanado dorado. Sin embargo, si quiere impresionar a sus amigos al volver a casa con la foto de un Schnitzel más grande que su plato, visite el famoso restaurante Figlmüller (https://figlmueller.at/en/).

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